miércoles, 22 de abril de 2026

Proyecto fotografía de pájaros en patio casero #3


Volvemos con una nueva actualización del comedero del patio, y esta vez con muy buenas noticias, aunque no especialmente extensas.

Después de bastante tiempo, por fin ha ocurrido algo que llevaba esperando desde el principio: ver a los pájaros comiendo directamente del comedero.

Hasta ahora, venían sin problema a por las semillas que tiraba al suelo o al tejado, pero el comedero… ni lo miraban.

Hace un par de días me llamó la atención que el nivel de semillas había bajado bastante. No le había estado prestando mucha atención en días anteriores, pero aquello era evidente: faltaba comida. Aun así, decidí no tocar nada y esperar un poco más.

Al día siguiente apenas quedaban semillas, ya prácticamente inaccesibles. Estaba claro que alguien había comido. Pero la duda era: ¿quién? En la entrada anterior comentaba que pensaba que podían ser ratones, ya que el comedero estaba en el suelo. Pero ahora lo tengo colgado, aproximadamente a un palmo.

Así que tocaba comprobarlo.

Lo rellené de nuevo y coloqué la webcam para observar desde el ordenador. Y lo que vi… me hizo literalmente gritar de alegría: gorriones posándose y comiendo sin parar. Un ir y venir constante. Y, en el suelo, tórtolas y palomas aprovechando todo lo que los gorriones dejaban caer.

Fue un momento mágico. De esos que te reconcilian con la espera y el proceso. Porque, sinceramente, ya empezaba a pensar que el comedero no iba a funcionar.

Pero funciona. Y eso cambia todo.

Es cierto que, por ahora, solo están viniendo gorriones, y me gustaría ver más variedad de especies. Pero este es un paso enorme.

Y hablando de pasos, el siguiente será ir subiendo el comedero poco a poco, palmo a palmo cada pocos días, hasta dejarlo finalmente colgado en la rama.

Seguiremos informando.

Gracias, como siempre, por estar ahí.

Vídeo de varias grabaciones en comedero: Youtube

Short youtube con mejor grabación: Youtube

miércoles, 15 de abril de 2026

Merlin Bird ID: la app que todo amante y/o fotógrafo de las aves debería tener


En los últimos años han aparecido muchas aplicaciones para identificar aves, pero pocas han cambiado tanto la forma de observar naturaleza como Merlin Bird ID, creada por el Cornell Lab of Ornithology, una de las instituciones científicas más prestigiosas del mundo en el estudio de aves.

Lo que hace especial a Merlin es su precisión y su simplicidad. No necesitas ser experto: basta con grabar unos segundos del canto o subir una foto, y la app analiza el sonido o la imagen para ofrecerte una identificación muy fiable. Además, funciona sin conexión, algo perfecto para salidas al campo.

Su punto fuerte es el Sound ID, capaz de reconocer cantos y reclamos en tiempo real. Esto permite descubrir especies que quizá no llegas a ver, entender qué está ocurriendo a tu alrededor y aprender muchísimo más rápido.

A todo esto se suma una base de datos enorme, guías visuales, mapas de distribución y grabaciones de referencia de gran calidad. Y lo mejor: es completamente gratuita.

Merlin no solo identifica aves. Te enseña a escucharlas, a fijarte en detalles y a disfrutar más de cada paseo.

Por eso os la recomiendo y porque yo mismo la uso en cada salida que hago. Me ha ayudado muchísimo y gracias a ella he logrado empezar a aprender sobre ornitología.

Os dejo, también un vídeo que he grabado para unos amigos, explicando cómo funciona de forma breve.

Descargar | Android

Descargar | iOS

Más información | Cornell Lab

Vídeo | Youtube



lunes, 13 de abril de 2026

Canon RF 100‑400mm: primeras impresiones de un sueño cumplido

 


Después de mucho soñar, sufrir y esperar, por fin tengo el 100‑400 mm en mis manos. Y… ufff… qué sensación.

Lo primero que noté fue el peso: más contundente que el 24‑105 mm, más robusto, más “herramienta de verdad”. Lo agarras y ya te sientes poderoso.


Hoy el día está gris a rabiar, pero aun así he podido hacer unas primeras pruebas. Tenía mis miedos —que si la calidad, que si no sabría manejarlo, que si sería demasiado para mí— tonterías que se nos meten en la cabeza. Y la verdad: estoy encantado. Sé que aún tengo que aprender a medir mejor la luz en aves y a sacarle todo el jugo, pero las sensaciones son buenísimas. Tanto en aves como en macro.


Por qué elegí este objetivo 

Regresé a la fotografía haciendo macro. Me gustaba, pero pronto me di cuenta de que había mucho más que insectos a mi alrededor: aves, mamíferos, vida por todas partes. Quise dejar de mirar solo hacia abajo y empezar a mirar al frente… y hacia arriba. El problema era que solo tenía un 35 mm.

Ahorrando, conseguí un 24‑105 mm f/5.6‑7.1. No era lo que quería, pero era lo que podía permitirme. Además, era versátil: si al final el mundo de las aves no me enganchaba, no sería dinero tirado. Pero me enganchó. Y mucho. Y el 105 mm se quedó corto enseguida. Absurdamente corto. Así que me puse una meta: conseguir el 100‑400 mm. 

¿Que me habría gustado el 200‑800 mm? Claro. ¿Que no nado en dinero? También. Así que opté por lo que puedo permitirme y, sobre todo, por lo que me puede dar horas de diversión, aprendizaje y experiencia. 

Es como comprar un coche normalito para empezar: no es un Bugatti, pero tampoco un trasto de hace 20 años. Es lo adecuado para este momento y para mi bolsillo.

Lo que espero aprender

Lo divido en dos bloques: fotografía y naturaleza.

Fotografía

Quiero aprender a:

fotografiar aves en movimiento
controlar la luz cuando hay mucho contraste
buscar mejores encuadres
prestar más atención al fondo
ser paciente

Naturaleza

Sé poco de aves, y este objetivo me ha abierto la puerta a un mundo apasionante.
Comportamientos, hábitos, sonidos, movimientos… cada día descubro algo que me maravilla.
Amo la naturaleza, y esto es naturaleza en estado puro.

Y sí, ahora me centro en aves porque es lo que más veo en mi entorno.
Sé que hay mamíferos, ovejas, vacas, perros, para los que no necesitaba este objetivo, aunque me vendrá bien igualmente.

Y otros que sé que existen pero nunca he visto: jabalíes, zorros, conejos… ojalá algún día pueda fotografiarlos.

100mm

400mm (con algo de recorte)

Pequeña anécdota de estreno

La primera prueba fue desde la ventana que da al campanario.
El año pasado hice fotos con el 70‑200 mm de mi antigua DSLR. No estaban mal, pero se notaba que no llegaba ni en alcance ni en calidad. Luego pasé a mirrorless y el 24‑105 mm hacía lo que podía… y gracias.

Hoy disparé primero a 100 mm y luego a 400 mm.

El momento de ver la diferencia, de sentir lo cerca que estaba, de distinguir cómo el viento movía el plumaje de las palomas… me hizo sonreír como un niño.

Y mientras seguía probándolo, en mi cabeza sonaba sin parar Absolutely Fabulous de Pet Shop Boys.

Primeras sensaciones reales

Por ejemplo, la foto del insecto volando no es perfecta (era la primera vez que lo intentaba), pero pude seguirlo en vuelo, mantener el foco y congelarlo con un fondo precioso. Eso ya me dice que, ajustando un poco la velocidad para dejar ver el aleteo y cerrando un poco más el diafragma, lo tengo. Aún así me encanta esa foto, me fascinan los colores, el desenfoque... todo.



Pero donde de verdad me ha sorprendido es en las aves a distancia. He podido ver palomas y la cigüeña del campanario que tengo a unos 300 m. Y en el otro campanario, que estará a 150–200 m, incluso distinguir gorriones. Y ojo: distinguirlos de verdad.



Creo que voy a disfrutar muchísimo esta adquisición. Más de lo que imaginaba. Estoy muy contento y tenía que compartirlo con vosotros.

Ya os iré contando más cositas.





Más información | Canon 






sábado, 4 de abril de 2026

Si no podemos ir lejos, tendremos que mirar mejor

Cuando el combustible encarece las escapadas, quizá sea el momento de redescubrir nuestro entorno… y también de crecer como fotógrafos desde otro lugar.

En estos días se está hablando mucho de posibles restricciones, racionamientos y de una movilidad cada vez más condicionada por el precio del combustible. No sabemos hasta dónde llegará todo esto, ni si terminará aplicándose algo concreto. Pero hay una realidad que ya está aquí y que muchos ya notamos: moverse cuesta más.

Y eso, aunque no sea una prohibición, también limita.

Porque no hace falta que te impidan salir para sentir que ciertas escapadas ya no son tan fáciles como antes. Para muchos fotógrafos, eso significa algo más que hacer menos kilómetros: significa perder parte de ese aire nuevo que tantas veces nos ayuda a mirar distinto.



Cuando el mapa se reduce

Hay quien vive la fotografía a través de pequeñas salidas de fin de semana. Hay quien necesita cambiar de entorno para reencontrarse con la motivación. Hay quien busca naturaleza, fauna o paisajes que no tiene cerca. Y hay quien, simplemente, disfruta de la sensación de descubrir lugares nuevos con la cámara al hombro.

Por eso es normal que esta situación genere frustración.

Pero también puede obligarnos a hacer algo que a veces olvidamos: mirar mejor.

Muchas veces creemos que hacemos mejores fotos porque hemos ido más lejos, cuando en realidad lo que nos ayuda es el estímulo de estar en un sitio nuevo. Y cuando ese recurso se reduce, aparece una pregunta importante:
¿qué pasa cuando ya no puedes apoyarte en la novedad?

La respuesta es sencilla: entra en juego la mirada de verdad.

Volver a mirar lo cercano

Cuando el territorio se reduce, el fotógrafo tiene dos opciones: pensar que ya no hay nada que hacer, o aceptar el reto de trabajar con lo que tiene cerca.

Y ahí puede empezar algo muy valioso.

A veces creemos que nuestro entorno ya no tiene nada que ofrecernos, cuando en realidad lo que ocurre es que lo hemos normalizado. Pero no es lo mismo pasar por un lugar que fotografiarlo de verdad. No es lo mismo ver una calle o un camino todos los días que observar cómo cambia con la luz, con la estación, con el clima o con el paso del tiempo.

Lo digo, además, desde la experiencia.

En mi caso, por mi situación personal, llevo mucho tiempo moviéndome en un radio muy reducido. Apenas he tenido unas pocas salidas en muchos meses, y casi siempre a lugares cercanos. Sin embargo, mi fotografía no ha empeorado. Al contrario: ha seguido cambiando, adaptándose y creciendo con lo que tenía delante.

Porque el mismo entorno nunca es exactamente el mismo.

Cambian las flores. Cambian los insectos. Cambia la luz. Cambia el paisaje. Cuando no hay insectos, aparecen los pájaros. Cuando no están, queda la crudeza del otoño o la atmósfera del invierno. Y hasta cuando parece que repites una fotografía, siempre existe otra posibilidad: mejorarla, reinterpretarla o buscar un matiz distinto.

Algunas de mis fotografías favoritas las he tomado a menos de 50 metros de mi casa. 

Una flor que ayer fotografiaste desde arriba, mañana quizá te pida un lateral. O un contrapicado. O dejar pasar la luz a través de los pétalos. A veces no hace falta un lugar nuevo. Hace falta una mirada nueva.



Cambiar de género también es avanzar

Si normalmente haces paisaje, quizá sea el momento de fijarte en detalles, texturas, árboles aislados, geometrías, sombras, interiores o pequeñas escenas cotidianas que antes pasaban desapercibidas.

Si siempre buscas amplitud, quizá toque acercarse.

Si dependes de la escapada, quizá este sea el momento de aprender a trabajar con repetición, con paciencia y con profundidad.

Y sí, también está la opción de fotografiar en casa. Personalmente no es una fotografía que me atraiga demasiado, pero eso no significa que no pueda ser útil. A veces no hace falta enamorarse de ella: basta con entenderla como un entrenamiento para la luz, la composición, la observación y la creatividad dentro de los límites.


Menos desplazamientos, más formación

Y hay algo más que quizá no solemos pensar lo suficiente: hacer menos kilómetros también puede significar ganar tiempo.

Menos tiempo en carretera, menos tiempo organizando desplazamientos, menos energía puesta en llegar… y más margen para invertirlo en otra parte fundamental de la fotografía: formarse.

Cuando las circunstancias no acompañan —por clima, por tiempo o por simple imposibilidad de salir— eso no significa quedarse quieto. También se puede seguir avanzando estudiando a otros fotógrafos, analizando imágenes, tomando ideas, aprendiendo técnicas o profundizando en la edición, que muchas veces es la gran olvidada.

Hoy tenemos acceso a muchísimos recursos, tanto gratuitos como de pago, desde cualquier dispositivo con conexión a internet. Cursos, charlas, entrevistas, libros digitales, tutoriales, clases, análisis de proyectos… A veces no necesitamos salir más para crecer como fotógrafos. A veces necesitamos parar un poco y aprender mejor.

No está todo perdido

No, no es la situación ideal. No hace falta disfrazarla de oportunidad perfecta ni convertirla en un discurso vacío. Es normal que fastidie. Es normal que dé rabia. Es normal sentir que nos recortan parte de algo que disfrutamos.

Pero también es verdad que no está todo perdido.

Se puede seguir fotografiando. Se puede seguir aprendiendo. Se puede seguir creciendo. Quizá no como habíamos planeado, quizá no con la libertad de antes, pero sí de otras formas.

Puede que durante un tiempo tengamos menos kilómetros.

Pero eso no significa menos fotografía.

Porque a veces, cuando el mapa se reduce, la mirada no se apaga:
se afina.

martes, 24 de marzo de 2026

Proyecto fotografía de pájaros en patio casero #2

Segunda entrega: avanzando en mi proyecto de fotografía de aves en el patio

En esta segunda entrega quiero compartir cómo ha evolucionado mi pequeño proyecto de fotografía de aves desde la última actualización. No ha sido un camino sencillo: el mal tiempo, la escasa actividad y un poco de desánimo han frenado el avance. Aun así, como en cualquier proyecto fotográfico de naturaleza, la paciencia suele ser la mejor aliada. Sabía que, tarde o temprano, llegaría el momento de volver a intentarlo.

Ajustando la estrategia: semillas, comederos y experimentos

Con la mejora del clima retomé las pruebas. Empecé esparciendo semillas por el suelo para comprobar si realmente había actividad. Desaparecían, así que algo pasaba por allí. Siguiendo los consejos de Raúl Bernabéu, probé también a colocar el comedero directamente en el suelo e ir elevándolo poco a poco mediante una cuerda hasta situarlo en la rama donde quiero fotografiar a las aves.

Sin embargo, no tengo claro que los pájaros lleguen a comer del comedero cuando está tan bajo. Lo he encontrado volcado un par de veces y, en una ocasión, faltaban demasiadas semillas. Todo apunta a que algún ratón nocturno se dio un festín. Era difícil saberlo… hasta ahora.



Un paso clave: vigilancia remota para observar sin interferir

Aquí llega la parte más importante de esta entrega. He conseguido montar un sistema de vigilancia remota que me permite observar lo que ocurre durante largos periodos sin acercarme al patio. No he instalado una cámara de vigilancia profesional; para ahorrar, estoy usando un viejo teléfono como webcam remota, retransmitiendo directamente al ordenador. Tener varios monitores ayuda mucho para vigilar sin interrumpir mi flujo de trabajo.

En el siguiente vídeo explico cómo lo he montado y qué aplicación utilizo:

Ver vídeo

Perdonad el caos visual: estamos en plena limpieza primaveral del patio, moviendo escombros y reorganizando todo.

Primeras observaciones: confirmando visitas y patrones

A pesar del desorden, ya he logrado grabar a varios gorriones comiendo semillas del suelo. El comedero, por ahora, sigue intacto y sin visitas. Paciencia. Esta es solo la primera sesión de observación.

Lo importante es que ya he podido confirmar actividad real: tres gorriones posados en el suelo, uno de ellos comiendo con ganas. Aunque la calidad del vídeo no sea perfecta, me permite saber que las aves vienen de verdad y que no son otros animales quienes se llevan la comida.



Este tipo de observación es clave en fotografía de fauna. Me ayudará a:

  • Identificar horarios de mayor actividad
  • Reconocer comportamientos sin interferir
  • Saber cuándo y dónde colocarme con la cámara
  • Evaluar si el comedero funciona o necesita ajustes
  • Detectar posibles nuevas especies además de gorriones y palomas

Aquí os dejo el primer clip que he conseguido grabar:

Ver Vídeo

Próximos pasos: más grabaciones y, con suerte, las primeras fotos

Mi idea es seguir grabando y analizando la actividad. Con un poco de suerte, en la próxima entrega podré traer vídeos más interesantes y, ojalá, alguna fotografía decente. Esto es un proceso de aprendizaje y cualquier consejo que queráis compartir será más que bienvenido.

Un saludo,
Daniel

App webcam | Iriun Webcam

domingo, 15 de marzo de 2026

Reflexión sobre fotos compartidas en estado de WhatsApp

Recientemente he observado algo en mi entorno que me ha llevado a reflexionar.

Me refiero a los estados de WhatsApp.

Antes casi nunca los usaba, pero desde que retomé la fotografía el año pasado, se han convertido en una especie de pequeño escaparate para mis imágenes. A veces incluso publico allí fotos que ni siquiera llegan a Instagram.

Solo duran 24 horas, pero cualquiera que tenga mi contacto puede verlas. Y, por si sirve como dato, suelen tener entre 30 y 60 visualizaciones de media. ¿Es mucho? ¿Es poco? Me importa bastante poco. Solo es un dato.

Pero, ¿Dónde está la reflexión?

Bueno, si seguís un poco lo que hago, habréis visto que en los últimos meses he dedicado gran parte de mis fotografías a la naturaleza. Con más o menos acierto. También he subido alguna foto de edificios, alguna práctica nocturna… en fin, cosas sueltas.

Con ese tipo de fotos es raro no recibir algún corazón. Y también es raro no recibir, al menos, algún comentario. No las publico por eso, claro. Las publico porque me gusta compartir la belleza de lo que veo, sin más. Aunque, evidentemente, siempre sienta bien que se reciban con agrado.

El caso es que ayer salí con mis padres y unos amigos. Hice unos cuantos selfies: uno mío, otro con mi madre y otro con mis dos padres.

Y esas han sido, con diferencia, las fotos que más corazones han recibido en todos estos meses.

Fotos hechas con la cámara frontal del móvil. Con una calidad pésima. Sin preparación. Sin técnica. Sin intención fotográfica más allá del momento. Pero muestran a tres personas “conocidas”.

Y ahí me vino la pregunta:

¿Tiene menos cabida el arte, la belleza de un paisaje o de una imagen pensada, que el simple hecho de ver a alguien que conoces, aunque sea en una foto cualquiera?

Supongo que también influye el tipo de público que tengo en mis contactos. Por lo general, no son personas especialmente interesadas en la fotografía, como sí podría ocurrir en una comunidad dedicada a ello o en un grupo de Flickr. Y es verdad que, aunque a mí me hayan visto en algún selfie estos meses, a mis padres no tanto. Pero aun así, me llamó la atención. Porque, de hecho, suele pasar cada vez que subo alguna foto con mi madre.

Quizá solo le esté dando vueltas a un tema sin demasiado sentido. O quizá no.

Pero me hizo pensar en algo: a veces una fotografía no conecta por lo buena que sea, ni por su luz, ni por su composición.

A veces conecta simplemente porque muestra a alguien que queremos, a alguien que conocemos, o a alguien al que sentimos más cerca de lo que pensábamos.

Y quizá por eso una foto hecha deprisa, con mala cámara y sin ninguna pretensión, puede despertar mucho más que una imagen cuidada al detalle.

No porque tenga más valor fotográfico. Sino porque tiene más valor emocional.



viernes, 13 de febrero de 2026

Proyecto fotografía de pájaros en patio casero #1

Proyecto fotografía de pájaros en patio casero

Antecedentes:

2025 fue un año raro en muchos aspectos, para mi vida. Sin embargo, pasó algo muy interesante: Retomé la fotografía después de una larga racha de tener la cámara guardada en la mochila. 

Me mudé a un pueblo de Badajoz, entorno 100% rural en el que tengo el campo a cruce de calle. Esto me llevó a hacer un estilo de fotografía que, si bien siempre me gustó, apenas había podido practicar: Macro. 

Y admito que me encanta, me ha enamorado y quiero seguir haciendo fotos macro. Pero me quedaron muchas ganas de hacer más fotografías de naturaleza, más ahora que la tengo al alcance de la mano. 

También cambié de equipo a una Canon R50 y, como no tenía mucho presupuesto, compré el 35mm f1.8 por sus capacidades macro para seguir haciendo ese tipo de fotografías. 


Claro, ¿Cómo hacer fotos a otros animales con un 35mm? Era algo difícil y empecé a pensar en un objetivo más largo, pero que a la vez pudiera usar en otras circunstancias. Admito que no fue la mejor decisión de cara a naturaleza, pero aún así es un objetivo que me está gustando mucho más de lo que esperaba: Canon RF 24-105mm f4-7.1. Y ahí fue donde empecé a experimentar con pájaros de mi entorno.

Por supuesto, fui a zonas de campo donde sé que hay muchas aves, pero como es lógico 105mm (a pesar de mi sensor APS-C, lo que convierte el lente en un 168mm), se queda corto. Demasiado corto. 

Ahí es donde empezó mi ahorro para un lente que pudiera permitirme y me diera lo que necesito. No es el que quiero, pero es el que puedo. Canon RF 100-400mm f5.6-8. Pero ese objetivo aún va a tardar en llegar unos meses, por lo que tuve una idea para empezar a hacer fotos de aves, practicar, empezar a conocer las aves y no frustrarme por la distancia. Hacer fotos en mi patio. 


El proyecto:

Como he dejado caer antes, no sé mucho de pájaros ni aves en general. Puedo distinguir un gorrión de un jilguero y una paloma de una cigüeña. Poco más. O debo decir podía, porque en estos pocos meses que llevo de aprendizaje he logrado empezar a distinguir más especies.

Y, como no puedo fotografiar pájaros en su entorno natural, por las distancias focales que tengo, he decidido preparar un entorno más controlado, donde mi 105mm pueda hacer algo. Para saber cómo hacerlo bien me empapé de muchos vídeos de youtube, que explican cómo atraer pájaros a tu jardín, pedí ayuda a varias IA´s y también me leí algunos libros sobre el tema y post y entrevistas que encontré por blogs. Y, por supuesto, la incalculable ayuda de mi buen amigo Raúl Bernabéu

El proyecto tendrá varias fases, siendo la primera la de atracción inicial y enseñar a los pájaros que hay comida en mi patio. 

Para ello compré un comedero básico y unas semillas con buena calidad suficientemente variadas para atraer diferentes pájaros. También adquirí unos gusanos deshidratados, para atraer otro tipo de pájaros. Estos gusanos van en un platito, no en el comedero. También otro platito con agua, para que beban y se bañen.


Hasta ahí la teoría y, en parte, inicio de práctica, porque realmente he enfrentado varias dificultades. En España, las últimas semanas (y me parece que vamos para 2 meses o más ya) el tiempo está siendo lo peor, con inundaciones y vientos fortísimos.

Todo esto ha complicado mucho las cosas, porque con esta climatología los pájaros no están receptivos a colaborar. Sin embargo, a pesar del mal tiempo, hubo momentos en que el sol asomaba o, al menos, la lluvia paraba y es ahí donde pude hacer algo más.

En esos momentos salía al patio y ponía semillas sueltas en una mesa, también lanzaba algunas al suelo y otras al tejado. ¿Por qué? Porque el comedero está en el limonero que tengo y queda algo escondido, por lo que no tengo claro sea fácil que lo "descubran". Sin embargo, poniendo las semillas en estos sitios he visto que sí se acercan pájaros. Tanto en el tejado como en el suelo. En la mesa no los he visto, pero sí he visto señales de su paso (caquitas). Donde no he visto tampoco nada de movimiento es en el comedero, pero no tengo prisa. Sé que el tiempo no ayuda y pronto mejorará, dando más opciones y oportunidades. 

Lo que importa es que, a pesar de todo, ya he tenido las primeras visitas, ya van sabiendo que hay comida aquí y que es seguro bajar. Las primeras semillas, nunca mejor dicho, están "plantadas" y solo es cuestión de insistir y tener paciencia. 

Por ahora no tengo ni una foto decente, ya que estoy a través de ventanas, para espantar lo mínimo posible. Una vez esté todo en su sitio final podré estar sentado y escondido, de modo que podré disparar fotos sin problema.



Nada garantiza el éxito, pero confío y creo en ello. 

De cara a primavera, cuando venga mejor tiempo, colocaré el comedero en el que quiero sea el lugar definitivo. Ahora no puedo porque está bastante expuesto a la lluvia y no tengo visual desde las ventanas dentro de casa. También quiero preparar una mesa con una bandeja con agua, hacer un escenario "realista" que simule la orilla de un río, con musgo, piedras... 

Pero eso ya os lo comentaré en un futuro post. Por ahora solo son ideas. 

Si alguien tiene consejos o sugerencias que me puedan ayudar, estaré encantando de recibirlas, analizarlas y, si es pertinente, aplicarlas. 

Muchas gracias por vuestro apoyo. 

¿Qué pájaros puedo esperar ver en mi patio?

Esta cuestión no es fácil de responder, pero entre lo que me dice la IA que hay en mi zona y lo que puedo ver en Merlin Bird ID que hay en mi zona, puedo esperar estas especies:

AVES GRANÍVORAS:

Muy probables (casi garantizadas)
  • Gorrión común
  • Gorrión moruno (muy típico en Extremadura)
  • Tórtola turca
  • Paloma bravía/doméstica (aunque no siempre bajan si hay poco espacio)
Probables
  • Verderón común
  • Jilguero europeo
  • Serín verdecillo
  • Pinzón vulgar (sobre todo en invierno)
Posibles, pero menos frecuentes
  • Escribano soteño
  • Escribano montesino
  • Pardillo común

AVES INSECTÍVORAS:

Muy probables

  • Colirrojo tizón
  • Petirrojo europeo
  • Mirlo común (gusanos, fruta, suelo)
  • Curruca cabecinegra (muy típica en Extremadura)

Probables

  • Herrerillo común
  • Carbonero común
  • Mosquitero común
  • Lavandera blanca (si hay agua o suelo húmedo)

Posibles

  • Abubilla (si tienes césped o tierra blanda cerca)
  • Tarabilla común
  • Colirrojo real (más en migración)

Enlaces a compras:

Comedero | Amazon

Semillas | Amazon 

Gusanos | Amazon

Enlaces a recursos que me han ayudado:

Entrevista muy interesante | David Travis