martes, 24 de marzo de 2026

Proyecto fotografía de pájaros en patio casero #2

Segunda entrega: avanzando en mi proyecto de fotografía de aves en el patio

En esta segunda entrega quiero compartir cómo ha evolucionado mi pequeño proyecto de fotografía de aves desde la última actualización. No ha sido un camino sencillo: el mal tiempo, la escasa actividad y un poco de desánimo han frenado el avance. Aun así, como en cualquier proyecto fotográfico de naturaleza, la paciencia suele ser la mejor aliada. Sabía que, tarde o temprano, llegaría el momento de volver a intentarlo.

Ajustando la estrategia: semillas, comederos y experimentos

Con la mejora del clima retomé las pruebas. Empecé esparciendo semillas por el suelo para comprobar si realmente había actividad. Desaparecían, así que algo pasaba por allí. Siguiendo los consejos de Raúl Bernabéu, probé también a colocar el comedero directamente en el suelo e ir elevándolo poco a poco mediante una cuerda hasta situarlo en la rama donde quiero fotografiar a las aves.

Sin embargo, no tengo claro que los pájaros lleguen a comer del comedero cuando está tan bajo. Lo he encontrado volcado un par de veces y, en una ocasión, faltaban demasiadas semillas. Todo apunta a que algún ratón nocturno se dio un festín. Era difícil saberlo… hasta ahora.



Un paso clave: vigilancia remota para observar sin interferir

Aquí llega la parte más importante de esta entrega. He conseguido montar un sistema de vigilancia remota que me permite observar lo que ocurre durante largos periodos sin acercarme al patio. No he instalado una cámara de vigilancia profesional; para ahorrar, estoy usando un viejo teléfono como webcam remota, retransmitiendo directamente al ordenador. Tener varios monitores ayuda mucho para vigilar sin interrumpir mi flujo de trabajo.

En el siguiente vídeo explico cómo lo he montado y qué aplicación utilizo:

Ver vídeo

Perdonad el caos visual: estamos en plena limpieza primaveral del patio, moviendo escombros y reorganizando todo.

Primeras observaciones: confirmando visitas y patrones

A pesar del desorden, ya he logrado grabar a varios gorriones comiendo semillas del suelo. El comedero, por ahora, sigue intacto y sin visitas. Paciencia. Esta es solo la primera sesión de observación.

Lo importante es que ya he podido confirmar actividad real: tres gorriones posados en el suelo, uno de ellos comiendo con ganas. Aunque la calidad del vídeo no sea perfecta, me permite saber que las aves vienen de verdad y que no son otros animales quienes se llevan la comida.



Este tipo de observación es clave en fotografía de fauna. Me ayudará a:

  • Identificar horarios de mayor actividad
  • Reconocer comportamientos sin interferir
  • Saber cuándo y dónde colocarme con la cámara
  • Evaluar si el comedero funciona o necesita ajustes
  • Detectar posibles nuevas especies además de gorriones y palomas

Aquí os dejo el primer clip que he conseguido grabar:

Ver Vídeo

Próximos pasos: más grabaciones y, con suerte, las primeras fotos

Mi idea es seguir grabando y analizando la actividad. Con un poco de suerte, en la próxima entrega podré traer vídeos más interesantes y, ojalá, alguna fotografía decente. Esto es un proceso de aprendizaje y cualquier consejo que queráis compartir será más que bienvenido.

Un saludo,
Daniel

App webcam | Iriun Webcam

domingo, 15 de marzo de 2026

Reflexión sobre fotos compartidas en estado de WhatsApp

Recientemente he observado algo en mi entorno que me ha llevado a reflexionar.

Me refiero a los estados de WhatsApp.

Antes casi nunca los usaba, pero desde que retomé la fotografía el año pasado, se han convertido en una especie de pequeño escaparate para mis imágenes. A veces incluso publico allí fotos que ni siquiera llegan a Instagram.

Solo duran 24 horas, pero cualquiera que tenga mi contacto puede verlas. Y, por si sirve como dato, suelen tener entre 30 y 60 visualizaciones de media. ¿Es mucho? ¿Es poco? Me importa bastante poco. Solo es un dato.

Pero, ¿Dónde está la reflexión?

Bueno, si seguís un poco lo que hago, habréis visto que en los últimos meses he dedicado gran parte de mis fotografías a la naturaleza. Con más o menos acierto. También he subido alguna foto de edificios, alguna práctica nocturna… en fin, cosas sueltas.

Con ese tipo de fotos es raro no recibir algún corazón. Y también es raro no recibir, al menos, algún comentario. No las publico por eso, claro. Las publico porque me gusta compartir la belleza de lo que veo, sin más. Aunque, evidentemente, siempre sienta bien que se reciban con agrado.

El caso es que ayer salí con mis padres y unos amigos. Hice unos cuantos selfies: uno mío, otro con mi madre y otro con mis dos padres.

Y esas han sido, con diferencia, las fotos que más corazones han recibido en todos estos meses.

Fotos hechas con la cámara frontal del móvil. Con una calidad pésima. Sin preparación. Sin técnica. Sin intención fotográfica más allá del momento. Pero muestran a tres personas “conocidas”.

Y ahí me vino la pregunta:

¿Tiene menos cabida el arte, la belleza de un paisaje o de una imagen pensada, que el simple hecho de ver a alguien que conoces, aunque sea en una foto cualquiera?

Supongo que también influye el tipo de público que tengo en mis contactos. Por lo general, no son personas especialmente interesadas en la fotografía, como sí podría ocurrir en una comunidad dedicada a ello o en un grupo de Flickr. Y es verdad que, aunque a mí me hayan visto en algún selfie estos meses, a mis padres no tanto. Pero aun así, me llamó la atención. Porque, de hecho, suele pasar cada vez que subo alguna foto con mi madre.

Quizá solo le esté dando vueltas a un tema sin demasiado sentido. O quizá no.

Pero me hizo pensar en algo: a veces una fotografía no conecta por lo buena que sea, ni por su luz, ni por su composición.

A veces conecta simplemente porque muestra a alguien que queremos, a alguien que conocemos, o a alguien al que sentimos más cerca de lo que pensábamos.

Y quizá por eso una foto hecha deprisa, con mala cámara y sin ninguna pretensión, puede despertar mucho más que una imagen cuidada al detalle.

No porque tenga más valor fotográfico. Sino porque tiene más valor emocional.