lunes, 13 de abril de 2026

Canon RF 100‑400mm: primeras impresiones de un sueño cumplido

 


Después de mucho soñar, sufrir y esperar, por fin tengo el 100‑400 mm en mis manos. Y… ufff… qué sensación.

Lo primero que noté fue el peso: más contundente que el 24‑105 mm, más robusto, más “herramienta de verdad”. Lo agarras y ya te sientes poderoso.


Hoy el día está gris a rabiar, pero aun así he podido hacer unas primeras pruebas. Tenía mis miedos —que si la calidad, que si no sabría manejarlo, que si sería demasiado para mí— tonterías que se nos meten en la cabeza. Y la verdad: estoy encantado. Sé que aún tengo que aprender a medir mejor la luz en aves y a sacarle todo el jugo, pero las sensaciones son buenísimas. Tanto en aves como en macro.


Por qué elegí este objetivo 

Regresé a la fotografía haciendo macro. Me gustaba, pero pronto me di cuenta de que había mucho más que insectos a mi alrededor: aves, mamíferos, vida por todas partes. Quise dejar de mirar solo hacia abajo y empezar a mirar al frente… y hacia arriba. El problema era que solo tenía un 35 mm.

Ahorrando, conseguí un 24‑105 mm f/5.6‑7.1. No era lo que quería, pero era lo que podía permitirme. Además, era versátil: si al final el mundo de las aves no me enganchaba, no sería dinero tirado. Pero me enganchó. Y mucho. Y el 105 mm se quedó corto enseguida. Absurdamente corto. Así que me puse una meta: conseguir el 100‑400 mm. 

¿Que me habría gustado el 200‑800 mm? Claro. ¿Que no nado en dinero? También. Así que opté por lo que puedo permitirme y, sobre todo, por lo que me puede dar horas de diversión, aprendizaje y experiencia. 

Es como comprar un coche normalito para empezar: no es un Bugatti, pero tampoco un trasto de hace 20 años. Es lo adecuado para este momento y para mi bolsillo.

Lo que espero aprender

Lo divido en dos bloques: fotografía y naturaleza.

Fotografía

Quiero aprender a:

fotografiar aves en movimiento
controlar la luz cuando hay mucho contraste
buscar mejores encuadres
prestar más atención al fondo
ser paciente

Naturaleza

Sé poco de aves, y este objetivo me ha abierto la puerta a un mundo apasionante.
Comportamientos, hábitos, sonidos, movimientos… cada día descubro algo que me maravilla.
Amo la naturaleza, y esto es naturaleza en estado puro.

Y sí, ahora me centro en aves porque es lo que más veo en mi entorno.
Sé que hay mamíferos, ovejas, vacas, perros, para los que no necesitaba este objetivo, aunque me vendrá bien igualmente.

Y otros que sé que existen pero nunca he visto: jabalíes, zorros, conejos… ojalá algún día pueda fotografiarlos.

100mm

400mm (con algo de recorte)

Pequeña anécdota de estreno

La primera prueba fue desde la ventana que da al campanario.
El año pasado hice fotos con el 70‑200 mm de mi antigua DSLR. No estaban mal, pero se notaba que no llegaba ni en alcance ni en calidad. Luego pasé a mirrorless y el 24‑105 mm hacía lo que podía… y gracias.

Hoy disparé primero a 100 mm y luego a 400 mm.

El momento de ver la diferencia, de sentir lo cerca que estaba, de distinguir cómo el viento movía el plumaje de las palomas… me hizo sonreír como un niño.

Y mientras seguía probándolo, en mi cabeza sonaba sin parar Absolutely Fabulous de Pet Shop Boys.

Primeras sensaciones reales

Por ejemplo, la foto del insecto volando no es perfecta (era la primera vez que lo intentaba), pero pude seguirlo en vuelo, mantener el foco y congelarlo con un fondo precioso. Eso ya me dice que, ajustando un poco la velocidad para dejar ver el aleteo y cerrando un poco más el diafragma, lo tengo. Aún así me encanta esa foto, me fascinan los colores, el desenfoque... todo.



Pero donde de verdad me ha sorprendido es en las aves a distancia. He podido ver palomas y la cigüeña del campanario que tengo a unos 300 m. Y en el otro campanario, que estará a 150–200 m, incluso distinguir gorriones. Y ojo: distinguirlos de verdad.



Creo que voy a disfrutar muchísimo esta adquisición. Más de lo que imaginaba. Estoy muy contento y tenía que compartirlo con vosotros.

Ya os iré contando más cositas.





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